Home Acapulco Acapulco: Lo que aquella noche nos dejó

Acapulco: Lo que aquella noche nos dejó

68
0
SHARE

Reflexiones después de la tormenta

Por ¬ Staff Liberación
Fotos ¬ Pedro Pardo

Lo ocurrido en la noche del domingo 24 de abril en la Costera de Acapulco es algo extraordinario, por diversas razones, que bien vale la pena reflexionar una vez pasadas las horas de miedo e incertidumbre que dejó el sonido de tantas balas, el despliegue de tantos policías y el correr de tantas camionetas policiacas.
Si, porque la sórida noche del 24 de abril cada vez se va convirtiendo en una comedia de enredos, donde el gobernador da una versión, el fiscal otra, la policía federal una más. Y al final, resulta que llega la secretaría de Gobernación y echa por tierra las versiones de las autoridades estatales. Pero además, el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, determinó sancionar a la Policía Federal, por considerar que incurrió en ineptitud o en la falta de confianza en sus elementos. Le quitó a la PF el mando del Control de Mando C-4, y terminó diciendo que esa noche, la Policía Federal nunca fue atacada por delincuentes.
Vaya situación.
Lo primero que vale la pena pensar es si realmente hubo o no ataque a la policía federal. ¿O de qué se trató todo el asunto?
Lo segundo es ¿por qué el Hotel Alba Suites no registró ni un rasguño, a pesar de que la versión oficial del gobierno estatal dice que los delincuentes fueron a atacar a la policía federal hasta ese mismo hotel, en el que se hospedan los elementos policiacos?
En tercer lugar bien vale la pena preguntarse ¿por qué las cámaras del C-4 que maneja la propia policía federal no ayudaron en la persecución?
Y sobre esto último, ¿por qué a la semana siguiente, el propio secretario de Gobernación anunció que desde el domingo 2 de mayo se le quitaba el control de las cámaras de vigilancia a la policía federal y se le trasladaba el mando al Ejército? ¿Supo Osorio Chong de actos de corrupción o de complicidad de policías federales con la delincuencia como para tomar la decisión de quitar el control del C-4 a la policía y dárselo a los militares?
Veamos
Hasta el momento hay dos versiones encontradas de los hechos.
La oficial dice que delincuentes llegaron al Hotel Alba Suites y que atacaron a los policías federales, los cuales se defendieron, respondieron la agresión y luego emprendieron la persecución de los agresores por toda la Costera. Esta misma versión dice que minutos después hubo otro ataque en Costera 125, edificio que alberga oficinas administrativas de la policía federal.
Esta versión del gobierno estatal señala que los hechos fueron como reacción a la detención de El Burro, líder de uno de los principales carteles que se disputan Acapulco, según dijo el Fiscal del estado.
Y en el contexto de esta versión oficial, el propio Gobernador Astudillo informó que en el auto dónde viajaba uno de los criminales, que resultó muerto, se encontraron más de 50 sobres con dos mil pesos en cada sobre. Lo que, dijo el gobernador, podría entenderse como que el sicario estaría transportando dinero para el pago de una nómina.
Esta versión tiene muchos huecos e inconsistencias, cuando se coteja con otra versión, que da otros elementos.
El más evidente: el hotel Alba Suites no sufrió daño alguno. Nada, ni un rasguño. Ni siquiera un vidrio roto. Nada. Ni señal de bala alguna en sus paredes. La propia administradora del hotel reportó minutos después de que en esa zona se oyeran balazos, que el hotel no había sufrido daño y que todo estaba tranquilo y sin problemas. ¿Dónde estuvo el ataque entonces? ¿Dónde fue? Porque de que hubo balazos en esa zona los hubo.
Pero un hecho aún más importante, que ha pasado casi desapercibido o que las autoridades han querido no tomar en cuenta de manera pública, es la versión de la administradora del hotel Alba, testiga directa.
La administradora declararía que no hubo ataque a las instalaciones de ese hotel y que todo se originó en la calle trasera, en dónde delincuentes habían ido a aventar un cuerpo sin vida a un lote baldío, y que en su huída soltaron algunos balazos contra un edificio contiguo al hotel, pero en la calle de atrás. Y sostuvo que el hotel no fue atacado en ningún momento.
¿Qué pasó entonces?
Los hechos parecen darle la razón a la versión de la administradora, pues un ataque de la magnitud que ha dicho la autoridad que hubo esa noche en contra de policías, habría destrozado la parte del hotel que hubiera sido atacado. Pero no, el hotel no tiene nada.
¿Y entonces?
Reflexión Uno: La policía entró en pánico al escuchar los balazos atrás de la calle del Alba Suites, y al imaginar que estaba siendo atacada, generó una loca persecución por la Costera y prendió las alarmas en otras corporaciones, sin que se supiera bien a bien a quien se perseguía, ni a quien se le disparaba realmente.
Reflexión dos: Delincuentes, eventualmente en complicidad con algunos elementos policiacos, habrían generado todo un montaje para reforzar la campaña que desde días antes comenzó a sembrar miedo en Acapulco. Una campaña mediante mensajes por las redes sociales, en los que se advertía a la gente para se preparara para fuertes acciones de violencia que ocurrirían en el puerto. Volantes o mensajes en los que además se pedía a la gente que no saliera de sus casas. Una campaña del miedo en la que encajó, a la perfección, como broche de oro, lo ocurrido el domingo 24. Una campaña cuyos orígenes hasta ahora no se han ubicado, pero que a todas luces pretenden sembrar miedo entre la población de Acapulco.
Reflexión Tres: Que efectivamente se trató de una reacción por la detención de El Burro, ante lo cual las corporaciones policiacas mostraron una gran ausencia de coordinación y de reacción operativa.
Haya sido lo que haya sido: ataque real, montaje, o pánico policiaco, el caso es que en los mandos del gobierno federal se tomó la decisión de darle una severa llamada de atención a la policía federal.
Y quizá por ello fue que, a la semana siguiente, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong quitaría a la policía federal el control y el mando del Centro de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C-4) de Guerrero, el cual contrala las cámaras de vigilancia, que en la noche de la balacera no pudieron dar seguimiento al rumbo por el que se desplazaban los delincuentes.
Osorio Chong fue tajante al anunciar que a partir del domingo 2 de mayo, el control y mando del C-4 pasaría a manos del Ejército. Y de las razones para ello habló de manera explícita:
“No pueden estar las cámaras de vigilancia que medio sirven, y las que sirven, en manos de quien ni las sabe ocupar o que no tiene controles de confianza, entonces quién sabe quién esté pasando la información; hemos quedado en dos cosas y fue el ofrecimiento del Secretario de la Defensa Nacional para que a partir de esta misma semana miembros del Ejército Mexicano se ocupará del manejo de todas las cámaras municipales”.
¿Habría recibido el secretario de Gobernación información que relacionaría a policías federales con delincuentes en Acapulco? Policías federales que habrían hecho inoperantes esa noche las cámaras de vigilancia para rastrear a los atacantes
El caso es que para el gobierno federal, en voz del secretario de Gobernación, en la policía federal de Acapulco hay elementos ineptos o cómplices, según diera a entender el secretario de Gobernación.
Difícil será llegar a saber realmente que paso aquella noche del 24 de abril en la Costera. Tan difícil como olvidarse de ello.

Desmiente SEGOB a Astudillo, al Fiscal
y a la Policía Federal

Al cierre de esta edición, la secretaría de Gobernación emitió un comunicado en el cual se desmienten todas las versiones que el gobernador Héctor Astudillo, el fiscal de Guerrero y la policía federal habían dado sobre el origen de los hechos en la noche del 24 de abril en Acapulco.
La secretaría de Gobernación negó que la Policía Federal hospedada en el hotel Alba Suites haya sido víctima de ataque alguno por parte de algún grupo delictivo, y aseguró que todo se originó en una confrontación entre dos grupos delictivos.
“La supuesta agresión se efectuó aproximadamente a las 20:00 horas de ese día (24 de abril) entre grupos antagónicos de la delincuencia organizada, en donde uno de los grupos buscó esconderse de la Policía Federal en las cercanías del hotel utilizado por elementos de esa corporación, y el grupo contrario irrumpió violentamente, provocando la muerte de una persona sin que hubiera agresión alguna a la policía”, dijo la SEGOG en un comunicado de prensa.
Y explicó que tras esa confrontación entre grupos delictivos, la policía federal inició una persecución para detener a los delincuentes, la cual se “prolongó” por la costera de Acapulco.
Asimismo, la SEGOB consideró como equivocadas y tendenciosas diversas informaciones publicadas esa noche, ya sea en redes sociales, o luego en medios de comunicación. Segob dijo que diversos medios publicaron que había habido siete hechos violentos de balaceras, y que ello no había ocurrido así. De igual forma dijo que se publicaron en redes fotos de eventos violentos ocurridos en 2007 y 2009 como si se tratara de hechos de esa noche.