Home Entrevistas Anuncia el síndico Ilich lozano propuesta para la Participación Ciudadana en Acapulco

Anuncia el síndico Ilich lozano propuesta para la Participación Ciudadana en Acapulco

44
0
SHARE

“Los gobiernos de izquierda tenemos la obligación de lograr que la gente participe y decida las acciones de gobierno”

“Cuando un gobierno le invierte a la democracia participativa nunca se va a equivocar. Un gobierno no puede equivocarse en pedir a la gente que lo fiscalice, que participe y que defina. Ésa es la esencia de la democracia participativa.”

“El miedo de los políticos es el de ser auditado, que le cuestionen por qué hace lo que hace, de dónde sacó el dinero para ello, a pesar de que existe el Instituto Nacional de Transparencia y Protección de Datos Personales. La idea es que nosotros, los de izquierda, tenemos la obligación de impulsar las democracias participativas. Recordar al ciudadano que el proceso democrático no concluye luego de las votaciones.”

Ilich Lozano Herrera, síndico procurador de la actual administración municipal de Acapulco, anuncia así la propuesta que presentará en breve para el municipio de Acapulco.

Una propuesta destinada a promover la participación ciudadana en las acciones del gobierno.

Estoy convencido, asegura en entrevista, de que siempre que se inician cosas nuevas hay dudas y temores, pero también hay que romper esquemas y atreverse.

— ¿Qué es la “participación ciudadana”?

— Dentro de las democracias más avanzadas, la figura consiste en una serie de mecanismos que involucran directamente al ciudadano en las decisiones del gobierno o éstas se definen como consecuencia de las necesidades y solicitudes de la ciudadanía. Estos instrumentos de participación son principalmente el plebiscito, el referéndum y la iniciativa ciudadana. Los primeros hacen referencia a la aprobación o rechazo de las acciones o propuestas del poder ejecutivo; mientras el tercero consiste en un proyecto de ley o decreto presentado por el equivalente al .13% de la lista nominal de electores para crear, derogar, adicionar, etcétera, disposiciones legales (según el diccionario de términos parlamentarios del Sistema de Información Legislativa de la secretaría de Gobernación).

“Son instrumentos de decisión última… de carácter excepcional… (y) no dejan de ser ambiguos”, expone el doctor en sociología Alberto J. Olvera, investigador de Innovación Democrática, Participación Ciudadana y Construcción de la Democracia en México.
La iniciativa ciudadana, explica el síndico, consiste en que un grupo de 3 mil acapulqueño se junten y propongan cambios respecto a cualquier tema que les afecte en la vida cotidiana. Por ejemplo, que un grupo presente una propuesta para bajar las multas de tránsito porque son muy altas. Estos proyectos de ley o decreto emanados de la sociedad civil ya existen en Acapulco, pero están concebidos para hacer puntos de acuerdo, acota el edil.

“La idea es dotarla de carácter preferente, que si llega una, ésta deba ser dictaminada y aprobada en el lapso de un mes por las comisiones a las que se turnen. El cabildo podrá recibirla y dictaminarla a favor o en contra; lo importante será la presión política que ejerzan los ciudadanos al presentar una iniciativa sobre un tema. Una iniciativa ciudadana no obligaría al cabildo a votar en algún sentido, pero sí a discutir temas de interés de la ciudadanía.”
–¿Cómo se articula su propuesta de participación ciudadana en Acapulco?

–La primera condición es que el cabildo sea itinerante, que pueda ir a sesionar a las colonias de todos los polígonos de Acapulco y a sus comunidades, que el gobierno con todo su cabildo tenga la obligación de ir a escuchar a los ciudadanos, que el cabildo de Acapulco sea de contacto y acercamiento a la gente.

El segundo eje consiste en la función de comités ciudadanos, que el acapulqueño decida sobre lo que quiere, qué obra o inversión es prioritaria en su colonia o comunidad.

En tercer lugar, la inclusión de un presupuesto participativo (“instrumento de gestión pública donde la sociedad civil organizada y el gobierno priorizan la inversión de recursos públicos”). El presupuesto participativo funcionará con la decisión de la gente, a través de comités ciudadanos, que actúan como un sólo mecanismo.

Entre otros elementos de la propuesta, está la queja ciudadana, fundamental en un gobierno democrático. Aquí planteamos que los funcionarios tengamos la obligación de responder por escrito y bajo un periodo específico.
También se proponen audiencias públicas virtuales. Que un día a la semana frente a una cámara el funcionario responda a los ciudadanos. Esto obligará al edil a escuchar la voz de la gente.
Al contrastar la propuesta de participación ciudadana de Ilich Lozano con la realidad de una ciudadanía acapulqueña carente de cultura política, una sociedad civil principalmente débil y fragmentada, más preocupada por la subsistencia cotidiana que por construir un ámbito político favorable, sumado el riesgo siempre latente de que los comités ciudadanos se contaminen y terminen sirviendo a intereses privados, el síndico lo reconoce.

Sin embargo, aún y con este panorama desafiante, confía en que la motivación del acapulqueño radicará en que pueda tomar decisiones, estimulado por el presupuesto participativo.

“Estoy convencido de sin el ingrediente del presupuesto participativo la gente no se va a involucrar”.

Esto conlleva otro problema, destaca Lozano, que es la planeación de tal presupuesto participativo, porque “nos obligaría a diseñar un volumen de dinero por colonia o comunidad en Acapulco”. Y esa planeación se sometería a consideración de la colonia a través de su comité, que a su vez determinará qué obra es la que más urge.
“Uno de los problemas de la democracia en general es que la gente siente que no va a tomar decisiones. En el caso de los plebiscitos la gente percibe que todo está pactado previamente y que sólo se pretende legitimar las decisiones. Pero sería peor no tener un decálogo de participación ciudadana que proponerlo e intentarlo. Sé que esta propuesta no es fácil, tengo claro que puede quedarse en mera iniciativa. Será una de mis responsabilidades, no sólo conseguir que se apruebe, sino que se ejecute”.

Es necesario rescatar el tema plebiscitario en Acapulco, asegura Ilich, aunque ya existe someramente en la constitución estatal, urge que el municipio tenga un esquema propio de plebiscito, que someta a consulta cualquier tema o acción que el gobierno pretenda.
–¿Se tiene capacidad organizativa para una propuesta de este tipo?

–La capacidad organizativa para elegir los comités no sería el mayor problema; sino cómo lograr que los ciudadanos participen.

–¿Qué porcentaje del padrón propone como el mínimo necesario para validar la representatividad de un comité ciudadano?

–La ley de participación ciudadana del estado de Guerrero es tal vez la más blanda de todo el país en cuanto a las cuotas y porcentajes de participación. Si no me equivoco, para solicitar un plebiscito en el estado se requieren 5 mil firmas, que es nada. Pero por falta de información la sociedad no la hace valer. Por ejemplo, 5 mil personas podrían hacer que el Instituto Estatal Electoral promoviera una convocatoria para ver si la gente realmente quiere un mando policial único o no.
–¿Qué se retoma de otras experiencias de cabildo abierto en otros gobiernos?

–El cabildo abierto no ha tenido la obligación de ir a las colonias; nuestra propuesta incluye esa obligación. La experiencia es que el ayuntamiento que se acerca a la gente resuelve los problemas más rápido. ¿Cuál es el miedo? La cantidad de demandas. ¿Y la seguridad?, me preguntan. Pues si vamos en campañas, por qué no hacerlo fuera de tiempo electoral. No se necesita mucha logística, sólo un lugar público, abierto, el escenario y la gente. El cabildo itinerante sirve para la proyección y planeación de lo que más urge. Un edil no puede entender la necesidad si no va a la colonia. El asunto es no pervertir estos mecanismos de democracia.