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El presupuesto no será más botín de las élites culturales, ofrece Julio Zenón, nuevo director de Cultura de Acapulco

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Ofrece apoyar con recursos a los creadores que hasta hoy han sido marginados

Por ¬ Edgar Pérez

-¿Cómo interpretas la situación de la cultura en Acapulco?
-Hay mucha gente que trabaja en la cultura pero está fuera de la organización institucional. Es interesante encontrar que hay un fuerte movimiento cultural; pero que no tiene un eje que los vertebre. Cada quien hace lo que cree, lo que puede, y con muy pocos recursos. No todos recurren a las instancias de gobierno, muchos buscan cuotas de recuperación y otras formas de sustentarse. En Acapulco existe desde el arte urbano hasta la poesía vernácula. Hay una versatilidad asombrosa en materia de creadores, que el presupuesto que puede manejar un ayuntamiento resulta insuficiente si se quiere vertebrarlos a todos. Tendríamos que hablar de un presupuesto de arriba de 200 millones.
-¿Cuál es tu propuesta?
-Yo llego a la dirección de cultura atado de manos. Ahorita el presupuesto anda como en 18 millones, pero si restamos unos tres por nómina, prestaciones, etc., quedan como 15 millones. Primero, es un presupuesto bajísimo, en el que casi no metí mano, ni siquiera la directora que me antecedió metió mano porque no tenía la fuerza política para incidir en él. Yo llego a continuar y reorientar lo grandes proyectos como el Festival de La Nao, el Festival de Arte Contemporáneo Acapulco (FARCA), la Feria Internacional del Libro Acapulco (FILA), la Escuela Municipal de Artes y Oficios, y la Escuela de Iniciación Artística.
-¿A qué te refieres con “reorientar” dichos proyectos?
-A que no los manejen los mismos entes culturales que los han manejado siempre, porque resulta que son una especia de élite. Son grupos que saben cómo vivir del presupuesto cultural y que se han hecho del poder y no lo sueltan, se pelean por obtenerlo en cada cambio de administración, pero son los mismos que se van rolando. Uno de los ámbitos más claros está en la FARCA, que proponen proyectos a su modo, incuestionables según por venir de artistas consolidados, parece que dijeran ofrecer el proyecto y que el ayuntamiento no opine, se limite a aportar el dinero. Y son proyectos de hasta millón y medio de pesos. Creo que ésa es una visión errónea. Lo que puedo hacer es ventilar esos proyectos, no tienen que hacerlo necesariamente los mismos. La idea es respetar la autoría de los proyectos, pero que den al ayuntamiento la oportunidad de opinar, de orientar, que no sólo se trate de artes visuales, hay que incluir danza, teatro contemporáneo, etc. Y que no sólo contraten a los de su grupo, sino otra gente, hay que darle oportunidad a quienes están fuera del presupuesto. En síntesis, ésa es la idea, abrir los espacios a la gente que no ha vivido del presupuesto y que tiene proyectos.
-¿Qué hay para el año siguiente?
-Hay pendientes: el municipio carece de un teatro, de espacios para exposiciones, de galerías. ¿A qué le apuesto?…Bueno, si la comunidad cultural no me echa a patadas por andar diciendo que son una cúpula, a crear infraestructura. No se puede hablar de impulsar eventos culturales si no tenemos dónde. Tengo dos proyectos grandes a mediano plazo, para desarrollar dos polos culturales. Uno en la colonia Progreso y otro en Costa Azul. Pienso en Costa Azul como una especie de colonia Roma, con actividades culturales en la glorieta del CICI, que pueden servir de atractivo turístico, y tomar la calle Cristobal Colón, que va a la iglesia, y en la glorieta de ésta poner un fuselaje de avión que sirva de biblioteca física y digitalizada. Abrir un corredor entre glorieta e iglesia. En la colonia Progreso, en lo que es el camellón de la calle Durango, la administración pasada edificó un centro cultural, ahí mi idea es construir una galería y foro para unas 250 personas, con oficinas, vestidores y áreas administrativas.
-¿Qué hay respecto a las zonas rurales?
-Llevar algo que se llame brigadas culturales por la paz. También actividades del Festival Cultural Fandangro. Y destinar por lo menos un millón de pesos para la zona rural en este año.
-¿Estás de acuerdo con que en Acapulco aún existe un idea provinciana de la cultural?
-Creo que sí. Ya queremos romper con esa visión.
-¿Cómo?
-Tomando ejemplos de los eventos y formación culturales que se hacen en otras partes del mundo y del país. El Festival Cervantino tiene mucho que enseñarnos. Adelanto que para el festival de La Nao voy a traer a una persona que ha trabajado en las tres últimas ediciones del Cervantino, él va a ayudarnos. También queremos diseñar una imagen fija para La Nao, para institucionalizarlo. Esto va de la mano con el proyecto de decreto que considere a La Nao entre las ferias estatales. Necesitamos ver a Acapulco como una metrópoli; además traer cursos de especialización y profesionalización, eso está en el presupuesto para este año. Y promover el instituto de cultura, un organismo público descentralizado, con personalidad jurídica propia y que tramita directamente sus recursos.
-¿Cuál es tu lectura de las circunstancias que se movieron y dieron lugar a que seas el actual director municipal de cultura?
-Pienso que todas las posiciones del ayuntamiento se dieron con base en cuotas políticas, y que por alguna razón Citlali Guerrero, ex directora, tuvo algunos problemas de logística en la edición pasada del Festival La Nao. Eso generó una mala percepción tanto en la administración como en los grupos antagonistas al que ella representa, entonces esto se conjuntó e hizo que Citlali buscara quién pudiera ocupar su lugar y se generó una rebatinga. Los grupos desplazados quisieron regresar. Al alcalde no le parecieron acertadas las propuestas y luego de consultar mi opinión me hizo la oferta. Luego busqué el respaldo de los grupos culturales contrarios, lo cual es mi fortaleza porque así puedo trabajar con todos; pero también es mi debilidad porque si se unen me echan. Así habremos avanzado en una cosa, trabajar sin ninguna corriente, en que no sea un sólo grupo el que se beneficie de la dirección de cultura. En resumen, es una conjugación de suerte, porque yo no aspiraba a la dirección de cultura. Por otra parte, mi experiencia como periodista hace que grupos contrarios me den su respaldo, porque no tengo tinte partidista. Ésta es mi fortaleza también, porque si yo detecto anomalías tengo el canal para ventilarlas.
-¿Qué piensas de Víctor Aguirre?
-Confieso que al principio tenía temor, pensé que iba a coparme cuando llegara a la dirección de cultura; pero me encontré a un Víctor que de entrada me mostró mucho respeto y apoyo. No ha hablado de política conmigo. Lo que sí, me ha definido como gente de izquierda.