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Saúl Beltrán, el compadre del Tequilero: estampas de un político de la Tierra Caliente

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*Soy político por Dios y la gente, asegura el diputado local de origen calentano que enfrenta un proceso de desafuero luego de ser acusado de homicidio e involucramiento con delincuencia organizada

Por Jesús Pintor

La voz intentó ser convincente “yo no vivo de la política porque no soy político, si soy diputado y (antes), presidente (municipal), es por Dios y la gente”, expresó Saúl Beltrán Orozco, un hombre casi arrinconado, acusado de pertenecer a la delincuencia organizada, y que, a juzgar de varios, es la parte más delgada de un hilo áspero, y que jala casi por inercia, varios intereses.

El 9 de junio de 2016 ya lo había sentenciado el mismo personaje, compadre de Raybel Jacobo Dealmonte, el Tequilero, “si soy un delincuente, crucifíquenme”, y más tarde, en octubre de ese mismo año, a manera de vaticinio, explicó que en un año y medio o dos más, luego del primer informe de gobierno de Héctor Astudillo Flores, San Miguel Totolapan alcanzaría la paz.

Previo a 2012, fecha en la que asumió la presidencia municipal de San Miguel Totolapan, Saúl Beltrán Orozco, se desarrolló básicamente en el Fideicomiso de Riesgo Compartido (Firco), de residente regional, subgerente de operación a coordinador de agronegocio, y de paso, residente regional en la Montaña, de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH).

La travesía de un crecimiento rápido

En la alcaldía totolapense, el ahora diputado del distrito 17 local y presidente de la comisión de Examen previo, relevó a su correligionario, Egdy Julián Gómez, un personaje que padeció los primeros embates de los grupos criminales, e inclusive su policía municipal mantuvo enfrentamientos en la misma plaza central.

En 2013 y a un año de haber dejado la presidencia municipal, Julián Gómez, funcionario entonces de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), y propietario de una concesión de venta de alimentos en Liverpool Chilpancingo, fue secuestrado, y liberado por un monto millonario. Beltrán Orozco ya dominaba Totolapan, a juzgar de sus detractores.

En el mandato de Saúl Beltrán, se dieron algunos acontecimientos sangrientos, levantamientos, extorsiones, desplazamientos continuos, “todo eso se debe al presidente municipal, él es el culpable”, había acusado el entonces diputado federal, Catalino Duarte Ortuño.

En 2013 y tras la contingencia por crecimiento del río Balsas, muchos alcaldes quisieron aprovecharse de la situación y empezaron a almacenar despensas que llegaron como ayuda humanitaria a damnificados, según el entonces diputado local, Nicanor Adame Serrano, ese fue uno de los casos de Saúl Beltrán.

Los roces se dieron entre el alcalde totolapense y los dos diputados perredistas, uno, local y el otro, federal. Una situación que agrió aún más la relación, fue el hecho de que Catalino Duarte Ortuño, llevó al Ejército Mexicano, y el entonces coronel del 34 batallón de infantería, detuvo y hasta maniató al alcalde y parte de su equipo, para advertirle “quién mandaba en el lugar: usted será muy alcalde, pero nosotros no recibimos órdenes de nadie”.

Un año después, en 2014, la situación entre Catalino Duarte y Saúl Beltrán, se volvió más tensa, y se infligieron mutuas acusaciones, aunque quien empezó con los señalamientos fue Duarte Ortuño, quien, en un diario local, acusó a Beltrán Orozco, como el culpable del ambiente de terror que ya vivía el municipio. El señalado respondió igual, pero por lo que había padecido Zirándaro en la era de Duarte Ortuño como alcalde.

Estos dos personajes, se volvieron a encontrar en 2015, luego de que J. Carmen Higuera Fuentes, desistiera de sus deseos por conquistar la diputación del distrito 17 local, y cedérselo a Duarte Ortuño, quien se dispuso a pelearle a Beltrán Orozco, ya candidato priista, el escaño.

El totolapense se metió a Zirándaro, inclusive en los que se reconocían como bastiones del perredista, algo que no logró Duarte Ortuño en San Miguel Totolapan. El 7 de junio de 2015 el priista le ganó al perredista, un triunfo que a muchos tomó por sorpresa.

Durante el resto de 2015 y en los primeros meses de 2016, Beltrán Orozco, se empecinó en granjearse con el gobernador, Héctor Astudillo Flores, y a cada oportunidad, hablaba de su “eficaz trabajo”, y llegaba a las regiones donde era abordado por la prensa y gente del pueblo, quienes, de manera indistinta, recibían un sobre amarillo con 300 pesos en el interior.

Nadie se iba enfadado de hablar con Beltrán Orozco, y todo parecía pintar para una posible diputación federal. Los reporteros que en la Tierra Caliente trabajaban con él, se encargaban de festejarle las ocurrencias del legislador, como la petición de condonación de pago de trámite por aclaración de Registro Civil a personas de municipios de alto rezago. Y hasta se peleaban con los que lo contradecían o intentaban burlarse.

En la era municipal de Beltrán Orozco, surgió un presunto grupo de autodefensa en la comunidad mezcalera de Petlacala, una agrupación que ya en 2017, refirió Catalino Duarte Ortuño como su creación o ser el padre del impulso para crearla, igual que los grupos de San Juan Tehuehuetla, Encino Amarillo y la cabecera municipal.

La admisión de la paternidad de los grupos de presunta autodefensa en San Miguel Totolapan, se dio el 5 de febrero de 2017, e inclusive Duarte Ortuño empezó a recorrer las tierras zirandarenses, y a mezclarse entre priistas, a quienes visiblemente incomodó su presencia. Y pronto, recorrió Guayameo y otros poblados.

Beltrán Orozco en esos momentos enfrentaba hasta el escarnio por la orden de aprehensión girada por un juez capitalino, y que el fiscal Javier Olea Peláez aseguraba iba a cumplir, y a poco, pidió la suspensión del proceso de desafuero que se mantenía en el Congreso local, al poder Judicial de la Federación, y es que el 1 de febrero, la Fiscalía General del Estado, había solicitado juicio de procedencia en contra del legislador, luego de orden de aprensión por doble asesinato ocurrido durante su mandato municipal.

Este pasado 20 de febrero, y como un hecho para la historia, el legislador se declaró inocente de todo lo que se le imputa, ante la Comisión Instructora del Congreso del Estado, y entregó por escrito sus alegatos de defensa.

En año y medio o dos, Totolapan y Tierra Caliente alcanzarán la paz

En octubre de 2016, Saúl Beltrán ofreció entrevista a los medios de comunicación de la Tierra Caliente, y vaticinó que en año y medio o dos, Totolapan y Tierra Caliente, tendrían paz, la aseveración se dio en dos momentos diferentes y tras rendir su informe de gobierno los presidentes municipales y sus correligionarios: Abel Montufar Mendoza, de Coyuca de Catalán; y Onofre Santana Ramírez, de Ajuchitlán del Progreso.

San Miguel Totolapan es un municipio, dijo Beltrán Orozco, en el mes de octubre de 2016, que mantiene su índice de bajo desarrollo igual que Ajuchitlán del Progreso, aunque la actividad delincuencial, dijo en esa ocasión, sólo se manifiesta en las fronteras municipales de Arcelia y el municipio ajuchitlense, pero en la sierra y cabecera, “hay tranquilidad”.

De acuerdo a los cálculos del legislador, para lograr la paz y la tranquilidad en San Miguel Totolapan, deberían trabajar el gobierno municipal encabezado por el perredista, Juan Mendoza Acosta; el gobierno del estado, con Héctor Astudillo Flores; y el gobierno federal, con Enrique Peña Nieto.

Y es que, en el caso del jefe del Ejecutivo estatal, “el señor gobernador, licenciado Héctor Astudillo Flores, tiene vocación de servicio”. Según sus consideraciones, y a pesar de que apenas el mandatario estatal llevaba 365 días, había estado trabajando en el rubro y el resto se había mostrado omiso.

Astudillo Flores, recibió un estado descompuesto, “pero que hoy a un año de gobierno (octubre 2016), ha hecho su mayor esfuerzo, y que no es fácil corregir las cosas en pocos días, en 365 días, y que la descomposición tuvo 11 años, yo digo que poco a poco, Guerrero y Tierra Caliente se va a recuperar”.

Precisó que a veces la gente se desespera porque “en campaña se promete más”, pero “sin temor a equivocarme”, el gobernador le ha puesto mucha atención al problema de la inseguridad en Tierra Caliente y San Miguel Totolapan; quizá haya fallado, explicó, que no se han sumado más actores políticos “que a lo mejor están escondidos y así no se dan resultados”.

Calificó en aquella ocasión, que en Coyuca de Catalán, el primer edil “ha recuperado la ruta del progreso y del trabajo, y el de San Miguel (Juan Mendoza Acosta), yo me imagino que el presidente está trabajando ¿no?, el 26 (de septiembre de 2016), dio su informe, no me corresponde a lo mejor criticarlo, sino a la ciudadanía”.

—¿Un año es insuficiente para lograr las metas?

—Tenemos un primer año de presidentes municipales, un primer año de diputados federales, un primer año de diputados, un primer año de gobernador, y por lógica, se van acomodando las cosas, yo digo que, en un año y medio o dos años, esto va a cambiar.