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Una mirada al tiempo: Guerrillas de ayer, movimientos sociales de hoy

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Entrevista con el ex guerrillero Fernando Pineda, El Gallo

 

Por¬ Vania  Pigeonutt

Hay momentos en la historia en los que un pueblo toma definiciones. Este contexto es uno de ellos. Las cicatrices del México de antaño desde la Independencia, la Revolución, la conformación de la democracia moderna, y las libertades: de expresión, de imprenta, de manifestación, sentaron las bases de lo que somos, opina el ex guerrillero Fernando Pineda Ochoa, desde la óptica que le dan sus 70 años de edad y ser un sobreviviente del Movimiento Acción Revolucionaria (MAR).

En la entrevista que Fernando concede a Liberación Guerrero, cuenta que perteneció en  los años 70´s, tiempo de la guerra sucia, al MAR, cuyos militantes recibieron adiestramiento político militar en Corea del Norte y creían, como otras agrupaciones de ese corte en el país, –El Partido de los Pobres (PDLP), La Liga Comunista 23 de septiembre, entre otros–, que podían cambiar el sistema mexicano.

El momento de México desde la oposición del #Yosoy132, cuyo objetivo era lograr que el titular del Ejecutivo, Enrique Peña, no llegara a la silla del presidencial, la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014, y el movimiento magisterial que inició desde hace ya cuatro años contra la Reforma Educativa, en su opinión han sido de los momentos que identifican “que el Estado sea puesto a temblar”, pero que algo falta, algo se queda al filo de la navaja…

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Guerrillas y movimientos sociales: paralelismos y diferencias

 “La guerrilla y los movimientos son parte de una misma base, pero diferentes en esencia. Las organizaciones no guerrilleras buscan una lucha no armada, pacífica, y nosotros elaboramos como estrategia principal la lucha revolucionaria. (En el MAR) se hizo un análisis del gobierno, del Estado mexicano, que al parecer no correspondía a la realidad, no a la etapa que nosotros creíamos que era la insurrección, entonces la guerrilla cada vez se fue separando más de los que decía defender, a los que llamaba sus aliados, cada vez se alejó más de ellos”.

Los días de Fernando luego de la cárcel en el Palacio Negro –como denominaban en aquellos tiempos a la cárcel de Lecumberri fraguada desde la idea de Porfirio Díaz y donde conoció a varios presos políticos–, han sido distintos pero siempre en militancia. En su trayectoria ha visto al monstruo desde dentro: fue diputado local en los 80´s, y de formación marxista asegura que la idea de Carlos Marx también está vigente porque es la base, la gente que conforma la riqueza la que debe apropiarse de ella.

 La lucha social de ahora está coja, porque no tiene ningún referente ideológico, son pocos los núcleos que se presentan como marxistas-leninistas, la gran mayoría no reivindica nada; esa es otra diferencia, en su visión, de la realidad actual a la de antes.

“Otra es que el Estado ha aprendido más rápidamente que nosotros los errores que se cometieron, y se demuestra claramente con el PRI, se le permitió regresar y ahora sí se pone duro para derrumbarlo”.

—¿Y ahora cómo ves al país?

 —En esa época (años 60-70) Argelia, Túnez, Marruecos, El Congo, todos eran colonias y estaban buscando ser repúblicas independientes, a través de las armas. Había personajes como Patricio Lumumba (líder anticolonialista del Congo, Movimiento Nacional Congolés), Amilcar Cabral (Independentista de Guinea), por mencionar algunos. Existen dos reuniones internacionales, la intercontinental: Asia, África, América Latina. La Unión Soviética, con la revolución Rusa, era un referente. Los países estaban buscando su independencia, la actualidad no tiene nada que ver con la realidad de antaño. No digo que el movimiento de antes era bueno y ahora es malo: era diferente. Sólo que antes había internacionalismo; reuniones en Guatemala, Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Uruguay, entonces todo surge. Eran referencia en guerrilla y ese tema se colocó pronto en México.

— ¿Con los hechos de Oaxaca, el movimiento magisterial se coloca en un momento importante?

—Lo que pasa en Oaxaca es un detonante que se enfoca a la realidad del país que tenemos: un estado completamente corrupto, agresivo, violento, intolerante. Y con la llegada del nuevo presidente (Enrique Peña Nieto) se está intentando hacer reformas que le quitan el filo democrático, como la educativa que es una reforma laboral y la hacen pasar como académica con toda la intención de imponerse de una manera violenta.

Pero también, dice, ha fallado de algún modo el magisterio. Según su opinión, la disidencia magisterial que desde hace semanas consecutivas protesta contra la reforma educativa  y a la que se han sumado padres de familia, organizaciones sociales, alumnos y población que en ningún otro momento de la historia había participado en marchas, ha tenido el error de dividir en lugar de sumar.

El académico de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), desde su experiencia en la organización guerrillera habla del compromiso de los militantes hacia una causa, en su caso era derrocar al sistema dictatorial que se presentaba como democrático, pero si la sociedad en su conjunto, como ocurrió con la guerrilla, no retoma el proceder de un movimiento y lo respalda, el Estado siempre irá un paso adelante.

 “El magisterio desde mi opinión tuvo algunas fallas en sus tareas políticas de manifestarse, permitió ciertos excesos en sus filas; pudieron ser provocados o circunstanciales y no le permitieron crecer, pero aún con todos los errores que cometieron la situación crítica del país se ha impuesto y hay intelectuales, padres de familia que están manifestándose con ellos, que se están exponiendo a la agresión. El movimiento magisterial para mí es el termómetro de lo que es México”.

 “Un estado intolerante, arbitrario violento y por otra parte una dispersión de la izquierda. Yo considero que está lucha magisterial ya debe salirse y ser más amplia con la participación ciudadana porque hay instituciones completamente podridas que es necesario cambiar, por poner sólo un ejemplo la Secretaría de Educación Pública (SEP)”.

 En su primer libro: “En las profundidades del mar (El oro que no llegó de Moscú)”, Pineda cuenta que el 16 de marzo de 1971 en todos los diarios nacionales salió una noticia orquestada en venganza por el Estado: fueron detenidos 19 miembros de un grupo subversivo denominado el MAR. “Se orquestó una campaña publicitaria, de proporciones considerables, dirigida por el Estado. Expulsaron a cinco diplomáticos soviéticos; la prensa, la radio, la televisión participaron en este aquelarre anticomunista. José Cruz, autor de El Santo, colaboró ilustrando un pasquín que titularon: Traición a la Patria. Y Selecciones del Reader´s Digest contribuyó con un artículo: “Complot contra México”.

 Ese pasaje que narra como parte del castigo del Estado por oponerse al sistema que no garantizaba y en su parecer sigue sin hacerlo, condiciones dignas de vida, se parece a la situación de líderes como Rubén Nuño, de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de Oaxaca, apresado por lavado de dinero; además de su participación en el movimiento magisterial.

En este repaso por la historia, de la mano de quien tuvo como uno de sus nombres de pila “El Gallo”, y que ahora lo escucha como un apodo inocente, le recuerda a la crueldad de las instituciones. En sus tiempos de guerrilla ellos sí participaban en actos violentos de una manera consciente, y se trataba de un grupo con ese ideal; sin embargo, en la época contemporánea hay tantas demandas de distintos movimientos que si no se uniforman no van a avanzar.

“Sin temor a equivocarme, en el momento de la desaparición de los 43 estudiantes desaparecidos tambaleó el gobierno de Peña Nieto y la intervención de los órganos internacionales fue determinante. Sin embargo, no ocurre un cambio, porque yo veo lo siguiente: la fortaleza que tiene el Estado por todos sus componentes y las debilidades que tiene el movimiento ¡Y marcharon miles de personas!, es que todas querían ser la vanguardia, y esa participación espontanea que se le dio de una forma terminó en pleito de ver quién era más revolucionario, y debilitó el movimiento”.

 — ¿Se tendría que renovar la izquierda?

 Como ideólogo del PRD, pero desde la idea cardenista, Lázaro Cárdenas en 1918, sabe que los partidos tampoco son la opción. Fernando ha sido criticado por cambiar drásticamente de una posición de lucha armada a una que cree en la democracia participativa, confiesa, pero es justo la herencia “nefasta que tiene la izquierda, la del sectarismo, la que nos ha dividido”.

Como historiador, porque en los siete años de encierro empíricamente aprendió sociología, literatura e historia, lo que después formalizó en la Academia, considera que todas las organizaciones sienten el derecho de elegir quién o quién no es revolucionario, reformista, post moderno.

Para que el movimiento magisterial funcione de una manera en la que no haya más muertos, como en Nochixtlán, Oaxaca en un área de la mixteca, cuyo resultado del desalojo violento de la Policía Federal el 19 de junio fue de nueve muertos, “debe extenderse, crear una organización, tiene que dar una coherencia, un rumbo y una dirección con objetivos claros, precisos, partiendo de que la reformas es laboral, no educativa de negarse a eso hasta pedir cuentas a los poderes de la unión: ¿Qué hacen los diputados, los senadores, qué hacen los magisterios, qué hace Peña Nieto y su secretario, a qué responde?, son cuestiones elementales que se dicen de manera individual, pero se deben buscar ser colectivo.

—¿Has visto tú una disminución de apoyos sociales?

—El caso es que los problemas no se resuelven, ese finalmente es el punto. No hay estrategia, no hay programas y la sociedad civil no exige porque no está politizada a ese grado. El movimiento social está disperso mientras ellos están unidos. Por eso es absurdo que no den con los 43 muchachos, cuando tienen el dinero, los medios, la Marina, el ejército. No resuelven.

— ¿De qué manera retomar la historia?

— Hay dos vertientes: mientras el pueblo no quiera participar en la violencia es erróneo lanzarnos a la guerrilla solos. Nosotros pensábamos que la gente quería, pero no. Se trata de que el pueblo participe en las decisiones más importantes, que participe, que opine y diga a partir de su necesidad donde es el rumbo.

“La lucha de los maestros se esparce en los sectores del área de trabajo y emerge una esperanza, vemos que la gente participa. No creo que se vayan a ir al cero, van a ser las acciones de las ciudades, de los pueblos lo que va a apoyar el mismo proceso, el que te va llevando con el rumbo, con la gente”.

Reflexiona: “Todos los que estuvimos de este lado en las condiciones que pudimos, ayudamos: desde la clandestinidad, porque antes pensábamos en revolucionarios de tiempo completo, ayudamos. Además la guerrilla tenía matices diferentes de apoyo, de gente que llevaba recados que no eran militantes de tiempo completo. Desde su trabajo, desde sus escuelas, eso es lo importante. Lo sigue siendo ahora, pero bajo otra arista”.

*Esta entrevista pertenece a la edición número 16 del periódico Liberación Guerrero (ver aquí)